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Prohibido para adolescentes

por Dr. Diego Chaves-Gnecco, MD, MPH, FAAP (diego.chaves-gnecco@chp.edu)


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Cuando venimos a Estados Unidos, lo hacemos para tener un mejor futuro, el cual se alcanza de muchas formas: con trabajo, dinero, justicia, leyes, libertad o con el estudio. Para mí, este último es el que conduce a todas las anteriores porque con una formación profesional se consigue ese trabajo, dinero, justicia, ley, orden y libertad.

Para nuestros jóvenes es una tentación muy grande comenzar a trabajar pronto y dejar los estudios atrás. 

Si acabo de llegar a este país y tengo 16 años, quizás lo mejor es ponerme a trabajar y hacer dinero. La realidad es que se necesitan ingresos para pagar la comida, la vivienda y la ropa. 

Sin embargo, el estudio representa una inversión a largo plazo. La solución quizá es tratar de hacer las dos al mismo tiempo: estudiar y trabajar; eso sí, dándole la mayor importancia al compromiso académico pues es la clave para tener un mejor futuro. 

Hay dos historias que son ejemplos del Sueño Americano. 

El Dr. Alfredo Quiñones-Hinojosa llegó a EE. UU. a los 19 años. Es de Mexicali y comenzó vendiendo perros calientes. Después de pasar la frontera sin documentos trabajó como recolector de cosechas mientras vivía en un tráiler y ganaba $300 al mes. Laboró cargando trenes, un oficio que le quemaba los ojos. 

Mientras trabajaba, tomaba clases de noche en San Joaquín, California y así aprendió inglés. Terminó la secundaria, preparatoria, universidad y se graduó de médico y neurocirujano en las mejores instituciones del país como Harvard y Johns Hopkins.

José Hernández es astronauta de la NASA y estuvo en la estación espacial. Asegura que su “viaje a las estrellas” empezó con un sueño, pero se realizó sólo con esfuerzos personales y preparación a lo largo de su vida. 

Los padres de José, sus hermanos y esposa son de Michoacán, México. Trabajaron recogiendo cosechas en diferentes cultivos. Su papá y mamá sólo cursaron hasta el tercer año de primaria, pero siempre se preocuparon por el estudio de sus hijos. 

Ellos le daban mucha importancia a la educación, no entendían las tareas escolares; sin embargo, se sentaban en la cocina hasta que los niños terminaran. 

Cuando José cursaba el último año de secundaria escuchó por la radio la noticia del primer astronauta hispano: el costarricense Franklin Chang. Desde ese día, se motivó con el sueño de ser astronauta. 

Para ello, estudió muchísimo: terminó la secundaria, preparatoria, universidad, obteniendo los títulos de ingeniero y piloto. Además, aprendió español, inglés y ruso. 

José esperó 12 años para ser aceptado en la NASA presentando su solicitud de admisión cada año.

En Pittsburgh hay otros ejemplos como los de José Hernández y el Dr. Quiñones-Hinojosa. Muchos de nuestros jóvenes han recibido la Promesa de Pittsburgh (Pittsburgh Promise): una beca que paga estudios después de la secundaria. 

Ellos han logrado este beneficio gracias a que completaron su secundaria con buenas calificaciones. 

Mi sueño es asistir a sus graduaciones de preparatoria y de universidad. 

Mi sueño como pediatra es ver que muchos de mis pacientes, a quienes conozco desde que eran bebés, sigan sus estudios, realicen sus sueños, contribuyan a la comunidad y ayuden a otros con su trabajo y ejemplo.

Al llegar a esta parte de mi columna, quienes la leen, se habrán dado cuenta que el título, es todo lo contrario a mi intención, es decir, que ojalá muchos adolescentes la hayan leído y tengan en mente cuáles son sus sueños: 

  • ¿Qué quieren hacer cuando terminen la secundaria? 

  • ¿Cómo se ven en 5 o 10 años? 

  • ¿Cómo van a alcanzar sus sueños? ¿Aprendiendo inglés? ¿Trabajando y estudiando al mismo tiempo? 

  • ¿Cuáles son sus prioridades? 

El camino seguro no será fácil y costará mucho trabajo, persistencia, ánimo y no darse por vencido. Ni José Hernández, ni el Dr. Quiñones-Hinojosa, ni nuestros jóvenes que han recibido la Promesa de Pittsburgh dirán que fue sencillo. 

Seguramente muchas veces oyeron que no se podía. No obstante, ninguno de ellos se dio por vencido y siempre pusieron como prioridad sus estudios y sueños.





 

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